La cadena de alimentos de Estados Unidos es considerada por los científicos y especialistas de la industria como la más segura del mundo. Para preservar la salud animal, tal como sucede con la medicina preventiva en los humanos, los ganaderos deben utilizar antibióticos, antiparasitarios y otros fármacos para mejorar el bienestar del animal, controlando plagas y enfermedades. También se usan esteroides para acelerar el crecimiento de los vacunos y disminuir la grasa corporal. Existen grupos de consumidores estadounidenses que siguen teniendo preocupaciones sobre la presencia residual de estos productos farmacéuticos en la carne. Para tranquilidad de los consumidores, el USDA monitorea el uso de estos fármacos y productos químicos; para dar la aprobación de la inspección federal, toda la carne debe estar libre de cualquier residuo de fármacos o productos químicos.

Desde 1993 el USDA ha sometido a prueba, de manera regular, a nuestro abastecimiento cárnico para detectar residuos volátiles de antibióticos y otros fármacos. De acuerdo con la definición del USDA, en 1982, “natural” no tiene nada que ver con la forma en que se ha criado un animal: se refiere a cualquier carne que ha sido procesada mínimamente y que no contiene saborizantes, colorantes, conservadores artificiales u otros ingredientes sintéticos.